A la dieta le gusta el helado

Como norma general para todos los posibles consumidores, lo más importante es utilizar el sentido común. Tengamos problemas de salud o estemos sanos, hay que tomarlos con moderación, sin abusar.

A continuación, detallaremos algunos consejos para poder asegurarnos de cómo introducir el helado en nuestra dieta cotidiana de una forma correcta:

1. Integrar el helado en la dieta, tomándolo como postre o suplementando alguna comida es la forma ideal.

2. Hemos de pensar en los helados, sobre todo los helados de crema y leche, como un alimento energético y que, por tanto, actúan de forma parecida.

3. Los helados de base acuosa (sorbetes o helados de agua) aportan calorías similares a las bebidas refrescantes dulces.

4. Debemos acostumbrarnos a leer las etiquetas y así conocer la información nutricional de cada uno de los helados.

5. Los complementos de los helados son tan o más importantes que éstos, ya que pueden cambiar su composición como alimento.

6. Si tomamos el helado como postre, debemos pensar que en algún otro momento del día hemos de compensar la fibra que hemos dejado al apartar la fruta.

7.  El contenido en sodio (sal) de los helados se ha ido reduciendo paulatinamente de forma que en la actualidad los helados de leche tienen una cantidad de sal similar a cualquier lácteo, siendo  muy inferior a la que encontramos en productos de bollería y pastelería.